El 3 de septiembre será recordado por siempre como uno de los episodios deportivos más negros en la historia del deporte nacional. Un hecho que tuvo graves consecuencias para el fútbol chileno y que a veinte años de ocurrido, sigue considerándose como el suceso más grave de nuestro balompié.
En julio de 1989, Chile comenzaba su participación en las Clasificatorias rumbo al Mundial de Italia 1990 con Orlando Aravena en la banca y con una selección que contemplaba figuras de la talla de Patricio Yañez, Jorge Aravena, Ivo Basay, Iván Zamorano, Jaime Pizarro, Juan Carlos Letelier, Roberto Rojas y Fernando Astengo.
La Roja consiguió vencer por 3-1 a Venezuela de visita, empató 1-1 con Brasil en Santiago y le ganó por 5-0 a la 'Vinotinto' de local ¿pleito jugando en Mendoza-, dejando el destino de la clasificación en el partido ante el 'Scratch' en Rio de Janeiro.
Sólo una victoria aseguraba a Chile en el Mundial, pero los dueños de casa se pusieron en ventaja rápidamente, lo que ocasionó la desesperación del conjunto criollo.
Fue ahí cuando Roberto Rojas llevó a cabo la maquinación conocida como 'Maracanazo'. El 'Condor' se hizo un corte en la parte alta de la cabeza, simulando un impacto de bengala, lo que obligó a la suspensión del encuentro. Pero más tarde, el portero nacional reconocería que se auto infirió, para así trasladar el duelo a un territorio neutro.
Tras la confesión y una investigación de la FIFA, se proclamó triunfador a Brasil por 2-0 y se marginó a Roberto Rojas del fútbol de por vida, lo que también produjo que Chile fuera vetado de jugar las Clasificatorias del Mundial de Estados Unidos 1994.
Este lamentable hecho hundió al país en la vergüenza. Una página negra que enlutó a Chile hasta el Mundial de 1998, cuando se clasificó a Francia. Pero algo que quedará guardado como el peor incidente del balompié nacional, que nunca más se vuelva a repetir. Ahora la 'Roja' de Bielsa es la prueba fehaciente de que se pueden hacer las cosas bien sin malas prácticas.
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